Bolaño, Naipaul, Borges (VI)

16/06/2010 § Deja un comentario

Naipaul va al cine. La película es Boquitas pintadas, de Leopoldo Torre Nilsson, basada en la novela de Manuel Puig. Si en la novela la sátira era ya ambigua, la película hila tan fino que resulta imperceptible. La parodia se confunde con la realidad. “El público argentino llora”, dice Naipaul. Para el público argentino la exposición cruda del machismo es un melodrama neorrealista. La experiencia de Naipaul confirma el diagnóstico de Adorno: “El medio de la ironía (la diferencia entre ideología y realidad) ha desaparecido. La ironía se resigna a confirmar la realidad, haciendo un duplicado de ella.” Tampoco Naipaul puede discernir ninguna intención satírica bajo las imágenes de la pantalla. Estas parecen reproducir con una fidelidad documental la vida argentina. “Salir después a la calle”, anota esa misma noche, “pasar por delante de la cola en la entrada del cine, ver las luces de los cafés y los bares, los jóvenes con pantalones de campana, fue tener una aguda percepción del mimetismo y la alienación de Buenos Aires. Tener una percepción del carácter incompleto y degenerado de esta gente transplantada que a primera vista parece tan completa, y empezar a entender su violencia, su crueldad campesina, su creencia en la magia y su fascinación con la muerte, celebrada cada día en los periódicos con fotografías de los asesinados, normalmente víctimas de la guerrilla, tendidos en sus ataúdes.”

Es obvio que, a esas alturas, Naipaul tiene ya una idea fija sobre Argentina. Mire donde mire, solo puede ver la instalación de la barbarie en sus diversas formas. La barbarie del machismo. La barbarie de la sodomía. La barbarie del fanatismo. La barbarie de la tortura. La barbarie del cine. La barbarie como medio de expresión, como forma de vida. Y entonces empieza a extraer conclusiones controvertidas. La barbarie de Argentina, dice Naipaul, reside en la distancia insalvable que media entre ella y una civilización real, una civilización “sentida como algo lejano y mantenido mágicamente por otros”. Argentina es un país bárbaro porque ha permanecido sin civilizar, porque en él la obra purificadora de la civilización quedó interrumpida, incompleta.

Anuncios

Etiquetado:, , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Bolaño, Naipaul, Borges (VI) en Incógnito.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: