Fragmentos de una semblanza de Roman Polanski

08/07/2011 § Deja un comentario

Soy un juguete en manos de la historia, y por extensión, un testigo. Pero la tragedia no ha sido nunca mi punto fuerte. Tampoco la religión. Soy, de hecho, un artista de circo.

Francia sólo trata bien a sus refugiados si no tratan de llamar la atención. Es muy difícil hacerse notar en este país de joven , y no sólo como cineasta, estoy hablando de todas las áreas. Cuando además eres extranjero, es todavía peor. Los franceses sólo van a invertir en algo seguro, y por eso fue en Inglaterra donde encontré el apoyo para Repulsion y Cul-de-sac. Después de eso, lo demás vino por sí solo.

Mason no significa nada para mí. Lo pasado, pasado está. Lo mismo que si Sharon hubiera muerto en un accidente de tráfico. El elemento sensacionalista de la historia atrajo a los medios, que ganaron mucho dinero con ella. Fue una buena fuente de ingresos para los medios. Para mí, fue una tragedia.

[Después del asesinato Polanski llegó a sospechar de algunos de sus mejores amigos, por ejemplo John Philips, cantante de The Mamas and the Papas] Entrevisté a la gente que lo conocía, e incluso una noche examiné su Jaguar en busca de huellas de sangre. La policía me dio el material necesario. Y cuando Bruce Lee me dijo que había perdido las gafas, sospeché de él. Así que lo acompañé a la óptica para ver si sus gafas eran como las que habían aparecido en la villa después del crimen. Esto es lo que llegas a hacer cuando te dejas llevar por la paranoia.

La prensa nos hizo pasar por monstruos. Después de que aparecieran los signos arcanos, empezaron a inventar todo tipo de historias sobre drogas, orgías y rituales, conjeturando que las víctimas se habían buscado lo que les pasó. La prensa las mató una segunda vez.

La chica admitió ante el tribunal que había tenido relaciones sexuales con otros antes de mí, pero al tribunal no le interesaban aquellos hombres. A nadie le importa si el señor Smith o el señor Brown se acuesta con una adolescente de 14 años que aparenta 18. Pero si lo hace un director famoso, la ley y la prensa hacen sonar la alarma social.

La cárcel fue una experiencia interesante. A decir verdad, la vida de convicto me parece fascinante. Obtuve una mejor comprensión de por qué los llamados reincidentes buscan nuevas formas de volver entre rejas tan pronto como se los pone en libertad. Desde entonces, como ellos, siento una cierta nostalgia por el tiempo que pasé dentro. ¿Qué echa de menos un marinero cuando vuelve a tierra firme? La soledad, el movimiento mecedor de las olas. Lo mismo le pasa a un ex convicto. Echa de menos el aburrimiento, la rutina, los pequeños dramas de la prisión.

Lo que me mantiene joven es sin duda la curiosidad. Siempre estoy tratando de aprender algo nuevo. Una lengua, un instrumento musical. La vejez es una enfermedad que te atrapa cuando no quieres aprender nada nuevo.

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